Comprendiendo por qué cojea tu perro
Cuando tu perro cojea, puede resultar preocupante, especialmente si aún camina y no muestra signos evidentes de dolor. Los perros suelen ser animales muy estoicos y a menudo enmascaran su malestar, por lo que es fundamental que los propietarios comprendan las causas subyacentes y las respuestas adecuadas ante una cojera.
Desde lesiones leves hasta condiciones más graves, la cojera (o claudicación) puede señalar distintos problemas de salud que requieren distintos niveles de atención y tratamiento. Esta guía completa te ayudará a saber cuándo preocuparte, qué pasos seguir y cómo asegurarte de que tu mascota reciba el tratamiento adecuado.
Causas comunes de la cojera en perros
Lesiones agudas
Muchas cojeras repentinas son consecuencia de lesiones inmediatas como:
- Esguinces y distensiones
- Desgarros de ligamentos o tendones
- Lesiones en las patas (cortes, quemaduras u objetos extraños)
- Uñas rotas o lesiones en la base de la uña
- Luxaciones articulares
Condiciones crónicas
La cojera de larga duración o recurrente suele deberse a:
- Artritis
- Displasia de cadera o de codo
- Enfermedad articular degenerativa
- Cáncer óseo (especialmente en razas grandes)
- Enfermedad de Lyme u otras enfermedades transmitidas por garrapatas
Cuándo buscar atención veterinaria inmediata
No todas las cojeras requieren atención de emergencia, pero hay situaciones que sí la ameritan:
- Imposibilidad de apoyar la extremidad afectada
- Hinchazón visible o deformidad
- Heridas abiertas o sangrado
- Signos de dolor intenso (aunque no vocalice)
- Cojera acompañada de fiebre o letargo
Primeros auxilios y cuidados en casa
Si tu perro empieza a cojear pero parece estable, puedes tomar estas medidas iniciales:
- Examinar cuidadosamente la extremidad afectada en busca de lesiones visibles
- Revisar entre las almohadillas de las patas por objetos extraños
- Aplicar una compresa fría envuelta en una toalla para lesiones agudas
- Restringir la actividad y evitar saltos o carreras
- Vigilar la cojera durante 24-48 horas
Opciones de tratamiento profesional
El tratamiento veterinario dependerá de la causa subyacente, pero puede incluir:
- Medicamentos antiinflamatorios
- Fisioterapia
- Cirugía en lesiones severas
- Suplementos articulares
- Programas de control de peso
- Ejercicios de rehabilitación
Prevención y manejo a largo plazo
Para ayudar a prevenir episodios futuros de cojera:
- Mantén un peso saludable
- Proporciona ejercicio regular adecuado a la edad y condición de tu perro
- Mantén las uñas recortadas correctamente
- Revisa las patas con frecuencia en busca de lesiones
- Considera suplementos articulares para razas con riesgo
- Realiza revisiones veterinarias periódicas
Preguntas frecuentes
¿Por qué cojea mi perro y cuáles son las causas más comunes de cojera en perros?
Los perros suelen cojear por lesiones (esguinces, distensiones o cortes), artritis, problemas articulares o condiciones de salud subyacentes. Las causas más frecuentes incluyen lesiones leves en las patas, tirones musculares e inflamación articular.
¿Cómo sé si la cojera de mi perro es grave y requiere atención veterinaria inmediata?
Busca atención veterinaria urgente si tu perro no puede apoyar la pata, muestra signos de dolor intenso, tiene hinchazón o deformidad visible, o si la cojera persiste más de 48 horas.
¿Qué primeros auxilios puedo hacer en casa si mi perro empieza a cojear?
Examina la pata afectada con cuidado, busca lesiones evidentes, aplica frío en lesiones agudas y limita la actividad. Nunca administres medicamentos humanos para el dolor y contacta al veterinario si empeora o no mejora.
¿Puedo darle a mi perro medicamentos para el dolor de venta libre si está cojeando y cuáles son los riesgos?
Nunca le des medicamentos humanos sin la aprobación del veterinario. Muchos analgésicos comunes como el ibuprofeno y el paracetamol son tóxicos para los perros y pueden causar complicaciones graves o la muerte.
¿Cómo puedo prevenir que mi perro cojee por problemas crónicos o recurrentes como la artritis o la displasia de cadera?
Mantén un peso saludable, ofrece ejercicio adecuado, considera suplementos articulares y realiza revisiones veterinarias periódicas. Para razas predispuestas a problemas articulares, el cribado y la atención preventiva temprana son esenciales.
Conclusión
Aunque la cojera en un perro puede ser motivo de preocupación, entender cuándo buscar ayuda profesional y cómo ofrecer cuidados adecuados es fundamental. Recuerda que la intervención temprana suele mejorar los resultados y, ante la duda, consultar con tu veterinario es siempre la opción más segura para la salud y el bienestar de tu mascota.






