Introducción al amasado en gatos
El amasado, coloquialmente conocido como "hacer galletas", es un comportamiento distintivo observado en los gatos domésticos. Esta acción instintiva implica que el gato presione rítmicamente sus patas sobre una superficie blanda, parecido a amasar masa. Es una escena común para los propietarios y un comportamiento que ha fascinado a muchos, destacando las características únicas de los felinos.
Orígenes del amasado: de la etapa de cachorro a la adultez
El amasado está profundamente arraigado en la primera etapa de la vida del gato. De pequeños, los gatitos amasan el vientre de su madre para estimular el flujo de leche durante la lactancia. Esta acción, junto con las feromonas calmantes de la madre, fomenta una sensación de bienestar y seguridad. Al madurar, los gatos a menudo continúan amasando en busca del mismo confort y relajación que experimentaron en su etapa de gatitos.
El amasado en la naturaleza: un instinto natural
En la naturaleza, el amasado cumple una función práctica para las especies felinas. Los gatos salvajes a menudo amasan hierbas blandas y otros materiales para crear un lugar de descanso cómodo. Este comportamiento se refleja en los gatos domésticos, que amasan sus camas, mantas y otros lugares favoritos para dormir, lo que ilustra un rasgo instintivo compartido entre las especies felinas.
Las múltiples razones del amasado
El amasado cumple varios propósitos más allá de sus raíces instintivas. Actúa como un alivio del estrés, recordando la experiencia reconfortante de la lactancia. Los gatos también usan el amasado para marcar su territorio, depositando su olor característico desde las glándulas ubicadas entre los dedos. Además, amasar ayuda a estirar sus músculos, aliviando la tensión y promoviendo el bienestar físico.
Amasar en diferentes superficies: mantas y personas
Los gatos suelen elegir superficies específicas como mantas o incluso a sus dueños para amasar. Esta elección está motivada por la comodidad, la seguridad y el afecto que brindan dichas superficies. Cuando un gato amasa sobre su propietario, transmite una sensación de confianza y apego, marcando a la persona con su olor y reclamándola como parte de su territorio.
Cuando el amasado se vuelve preocupante
Aunque el amasado suele ser un comportamiento benigno, amasar en exceso puede señalar problemas subyacentes como ansiedad o estrés. El acto de amasar libera dopamina, una hormona vinculada al bienestar, lo que puede conducir a comportamientos compulsivos si el gato busca consuelo constante. En algunos casos, condiciones médicas como la artritis pueden hacer que un gato amase con más frecuencia para aliviar molestias.
Gestionar y redirigir el comportamiento de amasar
Para los propietarios preocupados por un amasado excesivo, es recomendable consultar con un veterinario para descartar problemas médicos o conductuales. Redirigir el amasado hacia superficies apropiadas, como mantas designadas, puede ayudar a controlar el comportamiento. Es crucial mantener un enfoque positivo, premiando las conductas adecuadas y evitando el castigo, que puede agravar la ansiedad.
Qué hacer y qué evitar al tratar el amasado en gatos
Al tratar el amasado, es importante actuar de manera adecuada. Premiar a los gatos por amasar en los objetos designados, mantener sus garras recortadas y proporcionar una barrera, como una manta, puede prevenir molestias. Evita medidas punitivas como gritar o usar un pulverizador de agua, ya que pueden generar miedo y ansiedad, empeorando el comportamiento.
Conclusión: aceptar un comportamiento natural
Comprender y acomodar el amasado como un comportamiento felino natural es esencial para mantener una relación armoniosa entre los gatos y sus propietarios. Al reconocer los aspectos instintivos y emocionales del amasado, los dueños pueden crear un entorno cómodo que respete las necesidades del gato mientras garantizan su propia comodidad. Aceptar este comportamiento fomenta un vínculo más profundo y mejora el bienestar tanto de los gatos como de sus compañeros humanos.






