Al igual que los humanos, los perros pueden presentar fiebre cuando su organismo combate infecciones, lesiones u otros problemas de salud. Sin embargo, comprender la fiebre canina implica saber que los perros tienen una temperatura corporal naturalmente más alta que la de las personas. Mientras que la temperatura normal en humanos suele oscilar entre 97.8-99.1°F, la de un perro sano normalmente se sitúa entre 100.5-102.5°F.
Cuando la temperatura de un perro supera los 103°F (39.4°C), se considera fiebre. Esta elevación funciona como un mecanismo de defensa natural, creando un entorno que dificulta a los patógenos dañinos. A continuación, repasamos todo lo que necesitas saber para reconocer, entender y actuar ante los síntomas de la fiebre en perros.
Causas comunes de la fiebre en perros
Diversos factores pueden desencadenar una respuesta febril en los perros. Comprender estas causas es crucial para un tratamiento y prevención adecuados:
- Infecciones bacterianas, virales o fúngicas
- Heridas o cortes infectados
- Infecciones de oído graves
- Infecciones del tracto urinario (ITU)
- Abscesos dentales
- Exposición a sustancias tóxicas
- Inflamación interna
- Enfermedades autoinmunes
- Reacciones postvacunación
- Cáncer
Síntomas de fiebre en perros
Reconocer los síntomas de fiebre a tiempo puede garantizar un tratamiento rápido para tu mascota. Los indicios principales incluyen:
- Temperatura corporal por encima de 103°F
- Letargo y disminución de la actividad
- Pérdida de apetito
- Aumento de la sed
- Escalofríos a pesar de estar en ambientes cálidos
- Nariz cálida y seca
- Ojos enrojecidos o inyectados en sangre
- Secreción nasal o ocular
- Tos o problemas respiratorios
- Vómitos o diarrea
Cuándo acudir al veterinario
Aunque algunas fiebres leves pueden remitir por sí solas, ciertas situaciones requieren atención veterinaria inmediata:
- Temperatura superior a 104.5°F
- Fiebre que dura más de 24 horas
- Varios síntomas presentes al mismo tiempo
- Signos de letargo o depresión severa
- Dificultad para respirar
- Negativa a beber agua
Tratamiento y recuperación
Los tratamientos suelen centrarse en abordar la causa subyacente más que en reducir únicamente la fiebre. Tu veterinario puede recomendar:
- Antibióticos para infecciones bacterianas
- Antiinflamatorios
- Terapia de fluidos en caso de deshidratación
- Cuidado de soporte y monitorización
- Tratamientos específicos según la causa diagnosticada
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi perro tiene fiebre y qué síntomas debo buscar?
Observa si la temperatura corporal supera los 103°F (medible solo con un termómetro rectal), letargo, pérdida de apetito, nariz cálida y seca, y escalofríos. Otros síntomas pueden incluir ojos enrojecidos, secreción nasal y aumento de la sed.
¿Qué provoca la fiebre en los perros y cómo puedo ayudar a prevenirla?
Las causas comunes incluyen infecciones (bacterianas, virales o fúngicas), inflamación, heridas y reacciones a vacunas. La prevención pasa por mantener buena higiene, realizar revisiones veterinarias regulares y tratar de forma rápida cualquier lesión o infección.
¿Qué debo hacer si creo que mi perro tiene fiebre y cuándo debo visitar al veterinario?
Toma la temperatura de tu perro si es posible y contacta a tu veterinario si supera los 103°F. Busca atención inmediata si la temperatura excede los 104.5°F o si tu perro muestra letargo severo, dificultades respiratorias o se niega a beber.
¿Pueden los perros tener fiebre por las vacunas o por comer alimentos tóxicos, y cuáles son los riesgos?
Sí, una fiebre leve puede aparecer después de la vacunación como respuesta normal del sistema inmune. Las sustancias tóxicas también pueden provocar fiebre junto con otros síntomas graves. Mantén las sustancias peligrosas fuera del alcance y sigue el calendario de vacunación recomendado por tu veterinario.
¿Hay formas seguras de bajar la fiebre de mi perro en casa o debo evitar los tratamientos caseros?
Nunca administres medicamentos para la fiebre destinados a humanos, ya que pueden ser tóxicos para los perros. Aunque las fiebres leves pueden resolverse por sí solas, lo más seguro es consultar con tu veterinario antes de intentar cualquier tratamiento casero. Concéntrate en mantener a tu perro cómodo y con acceso a agua fresca.
Recuerda que la fiebre suele ser un signo de que el sistema inmunitario de tu perro está luchando contra una enfermedad o infección. Si bien algunas fiebres leves pueden mejorar sin intervención, siempre es preferible actuar con cautela y consultar con el veterinario ante cualquier duda sobre la salud de tu mascota.






